Todo empezó con mi abuela, doña Jacoba
Desde niño la acompañaba a las misiones locales en República Dominicana, y ahí se sembró algo que nunca se apagó: la certeza de que el evangelio tiene que llegar a donde nadie más va.
Con más de 33 años de experiencia en el campo misionero, he colaborado con organizaciones destacadas como la Iglesia de Dios Inc., la Liga Bíblica Mundial y Enfocados en la Gran Comisión. Ese camino me ha llevado a participar en proyectos importantes en países como República Dominicana, Haití y Colombia, incluyendo misiones en la selva amazónica.
Hoy, junto a mi esposa Yajaira y nuestros tres hijos, sigo ese mismo llamado desde Evangelismo Sin Fronteras: pastor, misionero y maestro, mientras haya una comunidad sin alcanzar.